Chokichi sintió profundamente que las personas, a medida que envejecen, olvidan por completo las preocupaciones que solo conocen los jóvenes y que ellos mismos experimentaron en su juventud, y que adquieren esa cómoda costumbre de juzgar con dureza y sin ningún cuidado la situación de los jóvenes que nacen en la siguiente generación; sintió que en verdad existe un abismo irreconciliable entre los viejos y los jóvenes.